Grandes reportajes. Luis Pettiti.

A los bochazos rumbo a la escuela.

 

 

   “Yo tenía ocho años y mi hermano mayor me hizo dos bochitas de madera. En el campo tiraba bochazos. Cuando iba a la escuela, en el recreo, yo también tiraba bochazos, no jugaba a las bolitas con los chicos, yo tiraba bochazos. ¿qué pasaba? Se cruzaba alguno, le pegaba en las piernas y venía la directora y me escondía las bochas en escritorio. Y me dejaba de plantón y el finado mi papá tenía que venir a buscarme porque yo lloraba como loco.”

 

-          Cómo podía ser que no lo dejen jugar...

-          Así que de ahí, los vecinos del campo, a quinientos metros, un kilómetro, que había casa de familia decían: ¿ que hora será? Ahí va Pettiti tirando bochazos. Se sentía el tac, tac, cuando yo pasaba ...

-          ¿O sea que el camino a la escuela en el campo lo hacía a los bochazos?

-          Todo, todo, iba con mis primos y primas y siempre iba con mis bochitas.

-          ¿Y cuando comenzó a jugar en cancha?

-          Después del Servicio Militar, yo antes jugaba en el campo, por dinero en esa época. A mi me llamaban y me daban algunos pesos, que con eso iba al baile, a las kermeses. Hago el Servicio Militar en Concepción del Uruguay, en Entre Ríos y yo no iba a la cancha porque en esa época, no la conocía.

-          Era jugador de campo.

-          Sí. Cuando llego de regreso se enteran algunos muchachos que yo le pegaba mucho a la bocha y me vinieron a buscar. Me metieron en la cancha y de ahí no salí más. Fue a los 23 años, y de ahí no salí más.

-          Y sus primeras armas fueron en San Francisco, ¿verdad?

-          Fue en el Club Barrio Gral. San Martín donde me inicié. Después ya me fui al Club Atlético San Isidro donde jugué con grandes jugadores y de ahí me fui a Tiro y Gimnasia que en esa época tenía 12 tríos fijos. Y yo jugaba en el D, imagínese los equipos que había. Con Lamberti y Odetti, teníamos un equipazo. Y ellos me enseñaron, me educaron la mano para aprender a jugar en la cancha de bochas. Porque yo cuando había que rafar, yo tiraba de frente, porque yo no erraba.

-          Aparte, con la distancia del campo, la cancha, no era nada...

-          Claro, cuando tiraba a la cabecera capaz que la tiraba afuera, porque tiraba muy fuerte. Me fui educando, entre grandes jugadores. La suerte fue que llegué a jugar con Américo García que fue mi ídolo. Y hemos jugado en varios lugares. Eso fue en la década del ’60. ¿qué pasó? En el ’68 Juan José Rosso me conoce, porque él era de las Varillas y el Club Villa Mitre le había encomendado que trajera dos bochadores, porque hacían falta acá y la gente quería ver bochadores. Y me vino a buscar a San Isidro de San Francisco y de ahí me vine. Y ahí con Juan José Rosso, campeonamos dos años seguidos en el torneo local.

-          ¿Y usted ya llegó acá siendo un jugador hecho en cancha?

-          Si, ya era un jugador hecho.

-          ¿Cuáles eran los jugadores de aquella época?

-          Mirá, en el ’73, ya estando acá fuimos a jugar un Campeonato Argentino a Río Cuarto junto a Colantonio, Aristimuño y Hugo Tobarez. Ya me metían enseguida en la selección. Jugué provinciales con Rosso, con Trillini, Randazzo, los grandes jugadores de ese momento. Claro, yo le pegaba mucho a la bocha, estaba para eso...

-          ¿Y antes de llegar a Bahía Blanca, pudo competir con los grandes de ese momento?

-          He perdido finales para ir al Argentino de Rosario, antes de venir para acá. Y en el ’66 fuimos a jugar un torneo de selecciones de todas las provincias en San Miguel de Tucumán. Yo fui con Américo García, Pedro Ferrero, otro gran jugador e Irineo Sará. Un equipazo. Yo era suplente de García, que en ese momento no erraba. Por ahí me hacía entrar y erraba yo un bochazo, y me decía,  “ya erraste uno, ahora vamos a tener que cambiar...”.Claro, porque él no le erraba.

-          ¿Cómo era Américo García?

-          Un fenómeno, un gran jugador. Para mí el más grande que he conocido. Tenía mucha continuidad de bochazo. Muy seguro. Como él era chofer de la policía, tenía permiso para ir a practicar a la mañana, con 12 bochas sólo en la cancha, así practicaba. Y pensar que en esa época se jugaba por copas...

 

   Siguen los recuerdos de Luis. “Contra Domenino hemos jugado acá un torneo extraordinario que figura en La Armonía. En ese año le gané la semifinal” Y habla también de su entrenamiento. “Yo a la mañana saltaba la soga – cuenta Luis-, como los boxeadores. Y después del almuerzo, practicaba una hora sólo. Eso era en Villa Mitre, yo estaba sólo para eso. Y después a la noche también jugaba. En Villa Mitre estuve del ’71 al ‘74...”

 

-          ¿Y después adonde fue Luis?

-          De allí a Punta Alta. Campeone los cinco años en los zonales y fue consecutivamente al provincial individual. En Bahía Blanca en esa época no me podían ganar.

-          Hay que aclarar, que los zonales eran con Bahía...

-          Claro.

-          ¿Y después?

-          Me vine a El Puma. Salimos campeones por tercetos, en el año 1980. Del Puma me llevaron a Quilmes, de ahí a Bella Vista. Y después  jugué en varios clubes y me llevaron a Saavedra. Voy a Saavedra y ganó el zonal y el provincial en forma invicta, en el año 1990.

-          Provinciales ha jugado un montón...

-          Sí, fui segundo, tercero, también gané uno en forma invicta.

-          ¿Cuál fue el partido que más recuerda?

-          Y...(piensa)  el que jugué contra Domenino en la cancha 2 de La Armonía. El torneo grande que hacía ese club todos los años. Este partido fue en el ’76.  

-           

   También nos cuenta de su primera salida a los especiales. “Fue en el ’73, me llevaron por primera vez a Mar del Plata a los especiales. No me conocía nadie. Y Rosso y Trillini pasaron por Punta Alta y me pidieron que les haga un favor, porque les faltaba un jugador. Pierde Colantonio, pierde Rosso y yo voy a la final con Roldán. En la cancha esa liviana, era de....conchilla, arriba en un segundo piso (Urquiza). Ese fue otro partido que recuerdo. Yo le había ganado a un gran jugador que era Cángaro, quien me levantó los brazos y me dijo: “Pibe, tenés un futuro bárbaro”. Esa época se jugaba a 18. perdía 15 a 9 con Roldán y me dice Rosso que le tire a todo porque no podía arrimar. Le empezé a tirar a todo lo que él arrimaba. Igualamos en 17 y me ganó al final. Esa fue la primera medalla de oro que gané estando en Buenos Aires”.

 

-          ¿Era difícil jugar en esa época?

-          Si.Yo no conocía a nadie. Y no tenía arrime. Yo el arrime lo agarré recién acá en Villa Mitre. Y todos me decían que arrime porque con palos no iba a ganar. Y tenían razón.

-          ¿Qué le gustó más, la bocha más grande o la más chica?

-          Y ahora la más chica (risas). Aunque la bocha grande era ideal para el bochador exquisito.

 

   Los Torneos Bonaerenses (competencia deportiva organizada por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires) son parte del recuerdo de Petitti. “En el ’96 tuve la suerte de ganar en parejas en forma invicta. Y me gané de premio un viaje a Cancún con mi esposa. Ese fue el campeonato más extraordinario que Dios me dio”.

 

-          ¿Y su esposa como vivió su carrera?

-          Mi esposa fue gran jugadora de bochas. Jugó argentinos y participó de grandes torneos. Siempre me acompañó.

-          ¿De los jugadores de ahora quienes les gusta?

-          No me sorprende nada. He visto muchos buenos. Hablando con un juez, me dio la razón. Estamos un poquito bajos en nivel. Nos hemos venido para abajo. Yo aprecio los chicos jóvenes que están viniendo.

-          ¿Por qué cree que ha bajado el nivel?

-          La situación económica por un lado. Y por otro lado, nos superan el fútbol y otros deportes, y los chicos se van a esos deportes. Nos cuesta arrimar a los chicos a las bochas. Y si no es un hijo de alguien que ha jugado a las bochas es muy difícil arrimarlo a la cancha. Ese es el problema grave que tenemos.

 

    “Una anécdota curiosa que tengo fue justamente en Mar del Plata. Jugando con Cángaro tiro un bochazo y me caigo. Y rompo el pantalón. Yo había llevado uno sólo. Y el señor (sic) Colantonio  que había perdido me prestó uno. Y de ahí me pusieron “chancho”. Porque me embarré, me decían. A mi esposa no le gusta que me digan así. Y es por eso que me dicen así”.

 

-          Dicen que las bochas es el deporte de la amistad...

-          La riqueza más grande que tengo es que me aprecian todos los muchachos adonde vaya. Y a mi esposa la quieren muchísimo. Me hice querer mucho y la gente me aprecia.

-          ¿Y aún sigue jugando?

-          Actualmente estoy jugando en Coronel Suárez. Y ese año Saavedra me quiere volver a llevar y es muy probable que vaya para allá. Y hay otra posibilidad de llevar a otro jugador que no te puedo nombrar....

 

Algo personal.

 

   Luis José Pettiti nació en Colonia Castelar, a 30 km. al sur de la cordobesa ciudad de San Francisco. En el año 1970 se trasladó a Bahía Blanca y posteriormente se radicó definitivamente en Punta Alta. Tiene en la actualidad 68 años.

 

              Luis Pettiti, en Bahía Blanca.

 

Daniel F. Paulon

Reportaje realizado en Bahía Blanca el día 18 de marzo de 2006.