Una recorrida por la vida de un número uno.

 

   Así fueron sus comienzos. “A los diez años yo jugaba al campo y había un señor, Rodolfo Acosta, allá en La Rubia que me quería llevar a jugar en la cancha. Tenía una cancha al lado del baldío donde yo tiraba bochazos y jugaba. Un día, yo tenía 12 años, me dijo: tengo un regalo para vos. Y me dio unas bochas rojas, caladitas, yo saltaba de alegría...Era la primera vez que tenía una bochas mías.Un día, en un torneo, no me dejaban jugar porque era chico, Acosta habló con los del club y se hizo cargo de todo para que yo juegue. Este hombre pagó la inscripción, me prestó las bochas y jugué mi primer torneo individual  en cancha. El primer partido le tiraba a todo...(sonríe). Gané el campeonato interno de tercera. Cuando terminó el de segunda lo desafió Acosta para que juguemos y le dí una palizas de aquellas. Y enseguida lo desafió al que ganó en primera pero no me quiso jugar...Yo jugaba mucho al campo, pero ahí empezé a jugar en cancha. Al campo le jugábamos mucho a los hermanos “Chanchín” y Luis Mario Vanetti...”

-        Pero hubo una época que no querías jugar más en cancha...

-        Cuando se achicó la bocha. Me venían a buscar, me decían: acompañanos vos, dale. Pero yo no quiero jugar más en la cancha les decía. Encima yo era más renegado...Pero un día me convencieron. Y agarré bien la bocha, le agarré bien la mano y ganamos un par de torneos. Después de ahí ya siguieron los triunfos.

-        Y al poco tiempo ganaste tu primer provincial en Santa Fe, siendo juvenil...

-        Claro, fue en el ’86 en Reconquista. El año anterior habíamos perdido en San Cristóbal, pero ese año teníamos pocas salidas. En Reconquista fue un torneo muy difícil.

-        Estuviste en Ceres y muy jovencito te viniste a Buenos Aires...

-        Fue en el ’90. Habíamos ganado varios torneos en Atlético con Charo (Pedro Vera, un muy buen puntero). En Morteros, en Ceres, era una época muy difícil porque estaban todos en actividad.

-        ¿Qué te acordás de la llegada a Buenos Aires?

-        Era muy difícil, más para uno que no había salido de su zona. Yo salía únicamente a jugar a las bochas, pero de a poquito me fui acostumbrando. Es lindo, más ahora que uno se acostumbró.

-        Cuesta luego de acostumbrarse en una ciudad, pensar en volver a un pueblo.

-        Y sí. La otra vez Roque (del Atlético Ceres) me decía y le decía  a mi señora que teníamos que volvernos. Claro, ellos ven la televisión y es todo problemas y problemas en las grandes ciudades, así que me insisten por esto. Así como ellos, un montón de gente de distintos lugares. Pero cuando ya tenés familias es distinto. Yo si me muevo me muevo sólo, como cuando me fui a Bahía Blanca. Porque los chicos en el colegio, hacé de cuenta que están en mi casa, porque cruzan la calle y están en la escuela. Ya este año que la nena termina el jardín van a ir los tres al mismo colegio.

-        ¿Cuánto te cambió el matrimonio como persona y como jugador?

-        Totalmente. Mucha gente que me veía jugar antes a mí y me ve ahora dice: ah... pero este no es Basualdo, no es el ‘negrito’ de La Rubia que yo conocí. Claro, ahora estoy más tranquilo. Y como jugador, antes le tiraba a una munición y le pegaba y ahora le erro más. Pero antes renegaba y ahora no reniego más. Pero ahora soy otro jugador, antes no arrimaba y ahora arrimo más que lo que bocho.

-        Yo hace algunos años que no te veía jugar y me decían eso.

-        Antes jugaba individual y empezé a ganar cuando vine a Buenos Aires, porque aprendí a arrimar. El bochazo siempre lo tengo, pero ahora arrimo más.

-        ¿De los mundiales que te acordás?

-        Más allá del reglamento, es otra cosa, ponerse la camiseta...

-        Te transformas cuando te ponés a camiseta nacional...

-        A mí me gusta transpirar la camiseta, siempre lo hice en cualquier club o federación que esté, pero en los mundiales es otra cosa.

-        Estuvieron cerca de ser campeones con el “Nene” Arce en el 2000, ¿no?

-        Estuvimos cerca. La verdad que ese torneo lo tendríamos que haber ganado nosotros. Terminamos tercero en la general, pero como veníamos jugando nosotros lo tendríamos que haber ganado. Mira que hasta los tanos decían que iba a ser difícil ganarnos...Tuvimos la mala suerte que se desgarró el ‘Nene’ y no podía arrimar, sino nosotros tanto el individual como la pareja podríamos haber ganado bien.

-        Me contó una vez Botto que en ese torneo, creo, sacaste el bochín allá arriba, casi al final de la cancha...

-        Estábamos jugando en la zona con Brasil y estaba Carlitos Orona de técnico, la cancha era de 26.50 metros y estaba medio difícil. Nosotros de rafa no jugábamos. Me dice Carlitos que rafe el bochín, que estaba al final de la cancha casi. Pidió el tiempo, entró a la cancha – lo permite el reglamento internacional – y me insistía que lo rafe, yo que no, le quería tirar de aire. El piso tenía un poco de arena, yo jugaba con zapatillas comunes y entonces agarré y le dije a Carlitos que le tiraba de aire. Le canté la jugaba al juez y le pegué un bochazo de palo a palo – tengamos en cuenta que la bocha y el bochín son más chicos...- que se lo saqué afuera. Y le terminamos ganando el partido.

-        Me imagino la gente, encima que no están acostumbrados a ver bochazos...

-        No entendían nada...Pasa que nosotros jugamos al estilo nuestro. Ganamos y pasamos la zona. Luego fue un partido durísimo contra los suizos que sin embargo se hizo fácil. En tríos, con Botto, con Arce de arrime. Y después él se desgarró y no pudimos en parejas. Después de eso ya venía la final...

-        ¿Qué partido difícil que hayas ganado te acordás? El primero que se te cruce....

-        Muchos...la verdad que muchos.

-        ¿Y algún rival que siempre te haya complicado?

-        Y acá hay muchos buenos jugadores. Pero viste, yo voy a jugar a todos lados y hay muchos jugadores que juegan en la zona de ellos, no salen de ahí. Y yo voy a todos lados. Por ahí les gano también, pero hay varios que si no juegan en su cuevita no juegan. Yo por ejemplo, si estoy enfermo y tengo que cumplir con la gente, voy igual, y otros no...

-        Y ahora los Odesur, Raúl, lo único que te falta.

-        Hay buena expectativa, a mí es lo único que me falta jugar. Estar en un villa olímpica, mirar otros deportes, y vamos a querer ganar, por supuesto.

 

Raúl Basualdo junto a Ubaldo Pavón y Elcar Moresco en el Mundial Individual de San Marino en 1997.

 

Botto, Bragachini, Giri y Basualdo en Venancio Ramos, Brasil, en un Mundialito.

 

Algo personal.

 

Nombre: Raúl Armindo Basualdo.

Lugar y fecha de nacimiento: La Rubia, Santa Fe, el 24 de octubre de 1968.

Edad: 37 años.

Debut: A los 15 años.

Clubes:18 de Julio (La Rubia), Club Atlético Nuevo Tropezón y club Atlético Ceres Unión (Ceres), Cultural (Guernica), Chacarita y C.A.S.B.A. (Cap. Fed.), Kilómetro 5 (Bahía Blanca) y Atlético 3 de Febrero (Cap. Fed.)

Presencia en Mundiales: Italia ’92 – a nivel clubes-, San Marino y Sudáfrica.

 

Títulos:

 

Provinciales: (11 títulos)

 

Campeón Provincial Juvenil en 1986 en Santa Fe

Campeón Provincial de Clubes en 1990 y 1991 representando al Club Atlético Ceres Unión

Campeón Provincial Individual en la Provincia de Buenos Aires en 1993, 1994, 1995, 1997 y 1998

Campeón Provincial de Dúos en la Provincia de Buenos Aires en 1996 y 2000

Campeón Provincial de Tercetos en la Provincia de Buenos Aires en 2003

 

Argentinos: (13 títulos)

 

Campeón Argentino Individual en 1994, 1997, 2002 y 2004

Campeón Argentino de Dúos en 1996, 1997, 2000, 2004 y 2005

Campeón Argentino de Tercetos en 1998, 2000, 2004 y 2005

 

Sudamericanos: (4 títulos)

 

Campeón Sudamericano de Clubes en 1992 con el Club Atlético Ceres Unión

Campeón Sudamericano en 1997, 1999 y 2002

 

Mundiales:

 

5° Puesto en el 1° Mundial de Clubes de Ancona, Italia en 1992

8° Puesto en el Campeonato Mundial Individual de San Marino en 1997

3° Puesto  en el Mundial por equipos de Sudáfrica en 2000

 

Dos momentos para la jugada espectáculo de Raúl, el bochazo. En la primera imagen mira el objetivo y es pura concentración. En la segunda toma, ya culminó un nuevo bochazo impactado. ¡Espectacular!