Nicolás Pretto, el Messi de las bochas. Así lo catalogaron los franceses en el último mundial de zerbín.
Nota de Cristian Lema (Diario "La Nueva Provincia" de Bahía Blanca)
Es cordobés, uno de los talentos naturales de nuestro país, obtuvo todo lo que jugó en la pasada temporada, compartió con Rafael Randazzo el Olimpia de Plata, se tuteó con el éxito a nivel internacional y conoció nuestra ciudad el pasado fin de semana. Hasta hablando el pibe la tiene clara...
"Decile Messi, que al toque se da vuelta", confesó Rodrigo Catini, presidente de la comisión de las categorías formativas de la Confederación Argentina de Bochas, ni bien Nicolás Pretto pisó por primera vez la cancha de tierra del club Almafuerte.
"¡Qué jugador Messi!", bromeó Catini. Y, efectivamente, el cordobés se dio vuelta y comenzó a sonreir con esa cara de pibe bueno, talentoso y pícaro.
"Todo lo que tiene de buen jugador lo completa con su humildad. Es un chico que está tocado con una varita porque tiene luz propia, pero también hace brillar a todos sus compañeros", agregó Daniel Vitozzi, compañero de aventuras bochófilas, amigo y también rival en varias competencias nacionales.
Nicolás Pretto consume bochas. Es un adolescente que deposita horas de entrenamiento transformando esa inversión en éxitos deportivos. Habla poco, juega mucho, es codiciado y halló una consagración que lo deja entre los mejores bochófilos del país.
-¿Cómo va la serie Pretto-Vitozzi, previo a esta entrevista?
-Creo que estoy ganando yo, je. No hay mejor manera de descontracturarse que jugar a las bochas con un amigo. La paso bien, me divierto, hago lo que me gusta, me miman dentro y fuera de la cancha, siento necesidad de hacer esto y encima el público valora lo que hago.
-¿Te genera presión ser uno de los mejores jugadores del país cuando ni siquiera cumpliste 20 años?
-Siempre jugué de la misma manera. No me presiono ni permito que me presionen. Depende de cada uno el hecho de saber manejar la presión. Soy un pibe que hace de las bochas un acto de alegría.
"Si gano, mucho mejor. Y si pierdo me enojo un poco, pero no pasa nada. La edad es lo de menos, el punto es saber donde estamos parados".
-Vaya reflexión.
-Es así. Y eso que soy de hablar poco (risas). Todos tenemos virtudes y defectos, pero mi idea es no hacer trascender mis debilidades. Eso es trabajo mío, no me gusta que un rival conozca mis deficiencias en el juego. La realidad es que soy feliz haciendo lo que hago, no me puedo quejar de todo lo estoy viviendo y ahora es tiempo de disfrutar.
-¿En Córdoba se percibe que Bahía es una de las capitales nacionales de las bochas?
-La historia no se puede ocultar. Antes existieron jugadores que jerarquizaron el juego de esta ciudad y ahora surgieron nombres como los de Rafael (Randazzo) y Daniel (Vitozzi), que le volvieron a dar un salto de calidad a la disciplina. Además, son buena gente, que es lo más destacable.
-¿Podés llegar a mejorar, en materia de logros, el año que acaba de terminar?
-Mmm... Va a ser difícil. De todas maneras, trato de no quedarme con ese pensamiento. Cada año entrega cosas nuevas, desafíos diferentes y un crecimiento que no siempre se origina con los títulos. Ganar es hermoso, pero evolucionar es divino. Ni hablar que sueño con seguir ganando mundiales de acá en más, aunque la humildad es clave en todo sentido.
-¿Te salió de casualidad o pensaste en la frase que tiraste recién?
-¿Cuál?
-Ganar es hermoso, pero mejorar es divino.
-Je, je... Las dos cosas. Eso sí, quedó bastante bien.
-Excelente.
-Mejor para la nota.
"Me gusta superarme".
-¿Te motiva superarte día a día?
-Es que es la única motivación que un jugador de cualquier deporte puede tener. Sin entrenamiento generalmente no se llega a ningún lado. Yo entreno, trabajo, practico y me gusta superarme. El jugador no es tonto, se da cuenta de esa superación.
-¿Qué lugar tiene el estudio en tu vida?
-Importante. Este año voy a comenzar la carrera de Educación Física, en Córdoba. Tengo amigos de mi papá que me van a ayudar para no relegar las bochas. Quiero hacer todo, seguir por este camino y, lógicamente, pensar a futuro. De las bochas no se vive, por eso hay que estudiar.
-Tenés muy en claro tu vida.
-No sé. Muchos piensan igual que yo. No puedo quedarme con el hecho de vivir el día a día porque las bochas no son para siempre.
-¿Por qué desechaste el ofrecimiento que te hicieron el año pasado de jugar en el campeonato italiano?
-Era muy difícil irme del país. Siento que todavía soy muy chico.
-Hubieses pasado del amateurismo al profesionalismo.
-Pero no iba a estar cómodo, más allá de la plata que me dieran. No me pareció oportuno el momento, por eso dije que no.
-¿A qué edad empezaste a jugar?
-A los seis agarré por primera vez una bocha. Cuatro años después me inscribieron en un equipo y arranqué a jugar formalmente.
-¿Tu papá jugaba a las bochas?
-Soy la tercera generación de mi familia.
-¿Es una ventaja que este grupo de talentosos jugadores que salieron en los últimos años, más allá de ser rivales o compañeros, tiene una amistad fuera de la cancha?
-Seguro. Las bochas es un juego donde es muy fácil hacerse de amigos. Es un deporte hermoso para jugar.
"Los franceses son exagerados".
-¿El título Mundial es una marca eterna para un jugador?
-Fue tremendo. Ganarle la final a Francia, después de que yo perdiera posibilidades anteriores, significó tocar el cielo con las manos.
-¿Te gustaría jugar y participar de una temporada oficial en las bochas de Bahía?
-Es difícil. Estoy instalado en Córdoba y nunca me iría de mi provincia. Tal vez haría al revés, me llevaría algún jugador de Bahía hacia Córdoba.
-Entonces, ¿descartás jugar acá?
-No lo veo factible.
-¿Qué expectativas se suman para este año?
-Los provinciales, además de las eliminatorias para jugar en mayores. Este año tenemos otro Mundial en Francia, en la categoría Sub 23. Será bastante largo.
-¿Quién te bautizó "el Messi de las bochas"?
-La gente, en Francia. Son exagerados... Lo curioso es que Rodrigo (Catini) es un enamorado de Maradona. A Messi lo tiene más abajo.
-¿Cómo definirías a Daniel Vitozzi?
-Un tipazo. Lo conocí en un campeonato Argentino en 2010. Fuimos a Croacia, cuando disputamos el primer Mundial, y demostró su don de gente. Igualmente, es un pibe bastante grande, tiene 22 años, je.
"Hablando en serio, Daniel es uno de esos chicos que se ganó el rótulo de amigo para toda la vida".
Enfoque.
Por Daniel Vitozzi (*)
Es una máquina de bochar.
Es talentoso porque tiene en claro sus objetivos. Cuando se propone algo es difícil que se lo saquen de la cabeza. Y eso es complicado de lograr cuando sos chico. La humildad se manifiesta hasta en la forma de expresarse. Es un pibe que ganó todo, se metió entre los mejores del país y, por suerte, sigue teniendo los pies sobre la tierra.
Es una máquina de bochar. El 98 por ciento de sus intentos son positivos, por eso digo de que es lógico que los italianos quedaran enamorados de su juego porque no es natural que salgan jugadores de esta naturaleza.
Además, como todo cordobés, es un fenómeno contando chistes, siempre está al punto de lo gracioso poniéndole un toque de humor a los viajes, a las concentraciones o a los momentos de relajación. Los viajes con Nicolás se disfrutan mucho.
(*) Compañero de Pretto en el Mundial de Zerbín, jugador de Kilómetro Cinco y amigo de Nicolás.













